La novela del verano en la NBA tiene un nombre propio: Klay Thompson. El veterano escolta, cuatro veces campeón con Golden State y uno de los mejores tiradores de la historia, se encuentra en el centro de todas las miradas mientras su futuro en Dallas permanece en el aire. A sus 36 años, Thompson entra en el último año de su contrato con los Mavericks, con un salario de 17,5 millones de dólares para la temporada 2026-27, y la pregunta que todos los aficionados se hacen es si seguirá vistiendo la camiseta dallas mavericks la próxima campaña o si su etapa en Texas llegará a su fin antes de lo previsto.

La postura de Dallas: traspaso, nunca compra
Desde mediados de junio, la nueva cúpula directiva de los Mavericks, encabezada por el presidente de operaciones Masai Ujiri, ha sido clara en su estrategia: si Klay Thompson va a salir del equipo, será mediante un traspaso, no a través de una compra de contrato. El equipo cuenta actualmente con 16 jugadores con contratos garantizados, pero la normativa de la NBA solo permite 15 en plantilla al inicio de la temporada regular. Alguien tiene que salir, y el nombre de Thompson encabeza esa lista.
Los Mavericks consideran que, desde una perspectiva puramente financiera y deportiva, un traspaso les permitiría recuperar activos a cambio de un jugador que, pese a su veteranía, sigue siendo un tirador de élite. En cambio, una compra supondría perderlo sin obtener nada a cambio, algo que la nueva gerencia no está dispuesta a asumir. Según informó el reconocido insider Marc Stein, Dallas ha mantenido esta postura de forma inquebrantable durante todo el verano, y no hay indicios de que vayan a cambiar de opinión.
La temporada de Thompson en Dallas: luces y sombras
La etapa de Klay Thompson en los Mavericks no ha sido la que muchos esperaban cuando firmó en 2024 procedente de Golden State. En la temporada 2025-26, sus números reflejan un claro declive físico: 11.7 puntos, 2.1 rebotes y 1.4 asistencias por partido, con un 39.3% en tiros de campo y un 38.3% en triples. Lejos quedan aquellas temporadas en las que superaba los 20 puntos por noche con una facilidad pasmosa.
Sin embargo, el porcentaje desde el perímetro sigue siendo élite. Thompson se mantiene como uno de los tiradores más respetados de la liga, y su mera presencia en la pista estira las defensas rivales, generando espacios para sus compañeros. Pero el problema en Dallas va más allá de los números individuales. La franquicia ha vivido dos temporadas convulsas: el traspaso de Luka Doncic a los Lakers en 2025, la lesión de Kyrie Irving y la apuesta por un proyecto joven alrededor de la primera elección del draft, Cooper Flagg, han dejado a Thompson en un papel secundario, saliendo desde el banquillo en la mayoría de los partidos por primera vez desde su año rookie.
El deseo de Klay: competir por el anillo
Thompson ha sido claro en sus declaraciones. Su único objetivo a estas alturas de su carrera es jugar en un equipo que pueda competir por el campeonato. «He odiado ver los playoffs desde casa. No es divertido no poder jugar postemporada», confesó recientemente. El escolta, que pasó 11 temporadas en los Warriors y solo se perdió los playoffs en dos ocasiones, ha igualado esa cifra en sus dos únicos años con Dallas.
En una reciente transmisión en Twitch, Thompson dejó claro que, a sus 36 años, quiere tener una última oportunidad de llegar lejos en la postemporada. Su prioridad no es el dinero, sino el proyecto deportivo. Y ahí es donde el interés de equipos como Miami Heat o Los Angeles Lakers cobra todo el sentido. La posibilidad de regresar a su ciudad natal, Los Ángeles, también es un factor que pesa en su decisión.
Interesados en la puja: Heat, Lakers y más
El mercado de Thompson ha generado un auténtico terremoto en la liga. Los Miami Heat, que este verano han realizado una profunda reestructuración tras la llegada de Giannis Antetokounmpo, necesitan desesperadamente tiro exterior para complementar su defensa férrea. La pareja de Thompson con el griego podría ser letal: Antetokounmpo atrae tanta atención defensiva que un tirador como Klay dispondría de espacios infinitos para lanzar.
Los Lakers, por su parte, también han sonado con fuerza. Thompson creció en el sur de California y mantiene una residencia en Los Ángeles, lo que haría de su regreso un movimiento con un fuerte componente emocional. Sin embargo, la operación no es sencilla. El salario de 17,5 millones de Thompson dificulta cualquier traspaso directo, y Dallas no está dispuesto a asumir contratos a largo plazo que hipotequen su futuro.
El factor Ujiri: un nuevo rumbo en Dallas
La llegada de Masai Ujiri como presidente de operaciones ha cambiado por completo la filosofía de los Mavericks. El artífice del campeonato de Toronto en 2019 es conocido por su capacidad para tomar decisiones difíciles y no aferrarse a nombres del pasado. Ujiri ha mantenido conversaciones directas con Thompson y su representante, y aunque ha mostrado respeto por la carrera del escolta, no ha dudado en priorizar los intereses a largo plazo de la franquicia.
El proyecto de Dallas gira ahora en torno a Cooper Flagg, el Rookie del Año que ha devuelto la ilusión a la afición. El equipo ha despedido a Jason Kidd y ha contratado a Dusty May, procedente de Michigan, para liderar una reconstrucción que apuesta por la juventud y el atletismo. En ese contexto, un veterano de 36 años con un contrato expirando no encaja en los planes a medio plazo.
¿Compra o traspaso? El pulso continúa
A pesar de la postura inflexible de los Mavericks, la realidad es que encontrar un socio comercial para Thompson no está siendo fácil. Su salario, su edad y su rendimiento decreciente hacen que los equipos interesados prefieran esperar a que sea comprado para ficharlo con un contrato más favorable. Es un clásico juego de ajedrez en el que Dallas intenta presionar para obtener algo a cambio, mientras los pretendientes aprietan para que la compra se produzca.
Algunas fuentes cercanas a la situación apuntan que, si Thompson desea realmente salir, tendría que renunciar a una parte significativa de su salario en una eventual compra. Pero el jugador ha demostrado que está dispuesto a sacrificar dinero con tal de tener una oportunidad real de competir. El pulso entre ambas partes podría prolongarse hasta el inicio de la temporada regular, y mientras tanto, el nombre de Klay Thompson sigue generando titulares y debates en cada rincón de la NBA.
Un verano de incertidumbre en Dallas
El futuro de Klay Thompson es, sin duda, la gran incógnita de este verano en la NBA. Dallas quiere traspasarlo, él quiere jugar en un contendiente, y los equipos interesados esperan que la situación se resuelva por la vía de la compra. Por ahora, Thompson sigue siendo oficialmente un Maverick, pero su continuidad en Texas pende de un hilo.
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